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El cohete transportaba al satélite SEOSAT-Ingenio
Estrellado tras despegar el mayor proyecto espacial español, con pérdida de 200 millones de euros

    


Ocho minutos después de despegar, el cohete Vega, que transportaba al satélite SEOSAT-Ingenio, se desvió de su trayectoria. El fallo ha supuesto la caída y pérdida de la misión, según comunicó este martes la Agencia Espacial Europea. Era el mayor proyecto del sector espacial español jamás realizado, destinado a observar la Tierra en alta resolución, con un presupuesto que ronda los 200 millones de euros.

El satélite SEOSAT (Spanish Earth Observation SATellite) despegó, tal y como estaba previsto, junto al satélite francés Taranis, a bordo de un cohete Vega, este martes a las 02:52 h (hora peninsular española), desde el Puerto Espacial Europeo de Kurú, en la Guayana Francesa. Poco después se produjo el incidente fatal.La Agencia Espacial Europea (ESA) y Arianespace (la empresa encargada del lanzamiento) lo confirmaban eune martes  con un escueto comunicado: “8 minutos después del despegue de la misión VV17 de Vega, tras el primer encendido del motor de la etapa superior AVUM, se identificó una desviación de la trayectoria, lo que implica la pérdida de la misión”. El módulo AVUM (Attitude and Vernier Upper Module) lleva un sistema de propulsión que proporciona la inyección orbital y otro para controlar el balanceo y la inclinación.

La causa más probable, un problema  de integración del sistema de activación de boquillas de la cuarta etapa (AVUM) del cohete

Ya por la tarde, Arianespace ha ampliado la información: “Las tres primeras etapas funcionaron nominalmente (bien) hasta el encendido de la etapa superior AVUM ocho minutos después de la salida de la plataforma de lanzamiento".

Caída en zona deshabitada

En ese momento, se detectó una "trayectoria degradada", seguida de una pérdida de control del vehículo y la subsiguiente pérdida de la misión. El lanzador cayó en una zona completamente deshabitada de la Tierra cerca de la zona donde estaba previsto que lo hiciera la etapa Zefiro 9 (la tercera del cohete), pero no se ha informado del punto concreto.

Las investigaciones iniciales realizadas por los técnicos con los datos disponibles hasta ahora señalan que la causa más probable de la pérdida de control del lanzador es “un problema relacionado con la integración del sistema de activación de boquillas de la cuarta etapa AVUM”.

Etapas del cohete Vega. Ha fallado la cuarta, AVUM. / ESA

Comisión de investigación y posible error humano

De acuerdo con sus protocolos, Arianespace y la ESA crearán este miércoles una comisión de investigación presidida por Daniel Neuenschwander, director de Transporte Espacial de la ESA, y Stéphane Israël, director general de Arianespace, quien ha apuntado que el fallo podría deberse a algún cruce de cables por un error humano.

En cualquier caso, esta comisión investigará por qué no se tomaron medidas para identificar y corregir el error de integración. También formulará una hoja de ruta para que Vega pueda volver a volar en condiciones de completa fiabilidad. .

Arianespace, que el año pasado ya perdió otro satélite por un fallo en el lanzador, ha expresado sus más profundas disculpas a los clientes y fabricantes que participaban en esta misión. Por su parte, el director general de la ESA, Jan Wörner, también los ha recordado: “Pienso en todo el personal, especialmente del CDTI (español) y del CNES (francés), que ha trabajado con ahínco en los dos satélites perdidos. Me aseguraré personalmente de conocer la causa originaria".

Adiós al satélite español de observación de la Tierra

SEOSAT-Ingenio era un avanzado satélite de observación de la Tierra, el mayor proyecto del sector espacial español realizado hasta ahora. Lo ha desarrollado la ESA con financiación del Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial (CDTI) del Ministerio de Ciencia e Innovación y el contratista principal ha sido Airbus España, que también ha fabricado un dispensador (llamado VESTA) donde iba encapsulado el satélite francés Taranis y acoplado arriba el español.

Sus datos se hubieran aplicado en áreas como la información topográfica, cartografía, uso del suelo, planificación urbanística, agricultura, gestión del agua, silvicultura, protección del medio ambiente, sector de los seguros y protección civil ante desastres naturales como incendios forestales, sequías, inundaciones y olas de calor.

La información de la superficie terrestre facilitada por Ingenio hubiera servido tanto para las administraciones públicas españolas (organismos de nueve ministerios y de CC. AA.) como para usuarios del mercado comercial internacional.

La carga ‘estrella’ del satélite era un instrumento óptico con dos cámaras que hubieran tomado imágenes de 2,5 m de resolución de la superficie terrestre, cubriendo más de 2,5 millones de km2 por día

La carga ‘estrella’ o útil del satélite era un instrumento óptico de alta resolución, con dos cámaras idénticas que cubrirían unos 28 km de ancho cada una. Para tomar las imágenes, ambas disponían de dos canales: un canal pancromático (blanco y negro) de 2,5 m de resolución, y otro multiespectral con cuatro bandas (azul, verde, rojo e infrarrojo cercano) de 10 m de resolución.

El instrumento hubiera operado en modo de barrido en una franja de 55 km, “cubriendo más de 2,5 millones de km2 por día”, según destacó ayer Jorge Lomba, jefe del Departamento de Programas Aeroespaciales del CDTI durante una rueda de prensa previa al lanzamiento. “Nuestro objetivo era diseñar, desarrollar y controlar un sistema espacial completo por primera vez”, señaló.

También ofreció algunos datos de SEOTAT-Ingenio: masa de 750 kg, vida útil de 7 años (aunque transporta combustible para 10) y operación en órbita heliosincrona (pasar sobre una determinada latitud terrestre en un mismo tiempo solar local) a una altura de 670 metros. Hubiera girado un poco más de 14 veces al día alrededor de nuestro planeta. También estaba previsto que este satélite óptico se hubiera complementado con PAZ, una misión radar lanzada en 2018.

Iba a complementar a otros ‘centinelas’ de la Tierra

Por su parte, Josef Aschbacher, director de los Programas de Observación de la Tierra de la ESA, recordó que SEOSAT-Ingenio iba a complementar las misiones del programa europeo Copernicus (con sus satélites Sentinels) y que sus datos se hubieran utilizado no solo en España y el resto de Europa, también en otras partes del mundo como el norte de África y América Latina.

La proyección internacional de SEOSAT-Ingenio también la apuntó José F. Moreno, presidente del Grupo Asesor de esta misión, “aunque para nosotros era realmente importante hacer de esto una misión nacional española: con tecnología nacional y el desarrollo de un programa de observación de la Tierra también nacional (incluyendo la explotación de datos)".

El nombre de la misión Ingenio hace referencia a esa facultad del ser humano para discurrir con prontitud, crear y conseguir finalmente lo que se desea

Para la fase de lanzamiento y órbita temprana, el control de la misión estaba en el Centro Europeo de Operaciones Espaciales de la ESA (ESOC) en la ciudad alemana de Darmstadt, pero después ya se hubiera encargado de la gestión el Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial (INTA) en Torrejón de Ardoz (Madrid).

El director del Programa de Exploradores de la Tierra de la ESA, Dominique Gillieron, subrayó que SEOSAT-Ingenio “era mucho más que un satélite: era un sistema operacional completo”, y que, a pesar de los retos que ha supuesto la pandemia por la covid-19 y el confinamiento, se habían logrado superar las distintas etapas en su desarrollo... hasta hoy.

Al final de la rueda de prensa, algunos de los ponentes cruzaron los dedos, pero desgraciadamente no se cumplieron sus deseos y el lanzamiento de la misión Ingenio falló, aunque su nombre hace referencia a esa facultad del ser humano para discurrir con prontitud, crear y conseguir finalmente lo que se desea.

Ilustración de SEOSAT-Ingenio sobrevolando la Tierra cerca de España, una imagen que de momento no se hará realidad. / ESA - P. Carril

Pedro Duque destaca el legado tecnológico de Ingenio

El ministro de Ciencia e Innovación, Pedro Duque, ha lamentado en Twitter la pérdida del lanzador que llevaba a SEOSAT-Ingenio a su órbita, recordando, no obstante, que las tecnologías desarrolladas han servido para capacitar a las empresas españolas, facilitando que accedan a nuevos contratos como la misión LSTM para el programa europeo Copernicus.

La ESA ha firmado este mismo mes varios contratos con empresas europeas para construir tres nuevas misiones Copernicus de alta prioridad, y una de ellas es la de seguimiento de la temperatura de la superficie terrestre (LSTM, por sus siglas en inglés: Land Surface Temperature Monitoring). El contrato de 380 millones de euros se ha rubricado con Airbus España en presencia de  Duque. Es la primera vez que España liderará el desarrollo de una nave Sentinel para Copernicus.

LSTM llevará un sensor infrarrojo térmico de alta resolución espacio-temporal que ofrecerá observaciones de la temperatura superficial terrestre. En particular, responderá a la necesidad de los agricultores europeos de aumentar la sostenibilidad de su producción en un contexto donde cada vez escasea más el agua y el medioambiente se va alterando.

El director de los Programas de Observación de la Tierra de la ESA, Josef Aschbacher, ha señalado: “Estamos todos muy tristes por la pérdida de la misión de imágenes terrestres SEOSAT-Ingenio, pero quiero recordar que hemos alcanzado al cien por cien el otro objetivo, que era desarrollar un conocimiento experto sólido sobre sistemas espaciales en España. Esto ha quedado demostrado con la firma del contrato con la industria española para liderar la misión LSTM".

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